Si al encender la calefacción los radiadores siguen fríos y al abrir el grifo la caldera se apaga o muestra un código, el problema no es simplemente que “no caliente”: la vivienda se ha quedado sin dos servicios y conviene actuar por orden. Un bloqueo puede deberse a presión insuficiente, falta de demanda del termostato, un fallo de encendido o una avería interna. También puede coincidir con una fuga de agua o, en casos de olor a gas o monóxido, con una situación que exige abandonar la vivienda y pedir ayuda.
1. Descarta primero el peligro
No intentes arrancar la caldera si hueles a gas, escuchas un escape, ves humo o una alarma de monóxido de carbono ha sonado. No enciendas llamas ni accciones interruptores eléctricos; si puedes hacerlo sin riesgo, ventila abriendo una puerta o ventana, sal de la vivienda y llama al servicio de urgencias de gas o al 112 según la gravedad. Si alguien tiene dolor de cabeza, mareo, náuseas, somnolencia o dificultad para respirar, debe salir inmediatamente y recibir atención. No vuelvas a utilizar el aparato hasta que un profesional revise la combustión, la evacuación de humos y la estanqueidad.
Si hay agua bajo la caldera, aléjate de enchufes mojados, apaga el equipo únicamente si hacerlo es seguro y cierra la entrada de agua correspondiente si sabes identificarla sin manipular conexiones de gas. No retires la carcasa, no desmontes tubos y no sigas rellenando el circuito para “mantenerlo funcionando”. Una fuga visible requiere diagnóstico y reparación.

2. Anota lo que ocurre antes de tocar nada
Apunta la marca y el modelo, el código exacto de la pantalla y el momento en que aparece: al abrir un grifo, al pedir calefacción o durante ambos usos. Haz una fotografía del panel y del manómetro. Indica si el bloqueo comenzó después de una bajada de presión, un corte eléctrico o varios intentos de reinicio. Esta información ayuda a evitar pruebas repetidas y permite al técnico llegar mejor preparado.
3. Comprueba solo alimentación, modo, termostato y presión
Con la caldera sin señales de peligro, verifica que tiene alimentación eléctrica y que no ha saltado un interruptor del cuadro. Comprueba también que el termostato tiene pilas si las usa, está en modo calefacción y tiene una temperatura programada superior a la ambiente. No puentes cables ni abras el receptor: una caldera encendida no siempre significa que esté recibiendo la orden de calor.
Mira el manómetro sin desmontar nada. En muchos equipos domésticos la presión en frío suele encontrarse aproximadamente entre 1 y 1,5 bar, pero el rango correcto es el del manual y puede variar según la instalación. Si está algo baja, solo puedes seguir el procedimiento de llenado descrito por el fabricante y hacerlo una vez, lentamente, vigilando la lectura. Cierra la llave de llenado por completo al alcanzar el rango indicado. Si la presión vuelve a caer, aparece humedad o no sabes qué llave es, deja de rellenar y solicita un técnico: puede haber una fuga, un problema del vaso de expansión o una válvula defectuosa.
Si la presión sube mucho al encender la calefacción, alcanza valores anómalos según el manual o expulsa agua por la válvula de seguridad, apaga el sistema si es seguro y no purgues ni rellenes por tu cuenta. La sobrepresión necesita una revisión del circuito.

4. Un reinicio, solo si el manual lo contempla
Algunos fabricantes permiten un único reinicio desde el botón indicado. Hazlo únicamente siguiendo el manual, sin mantenerlo pulsado repetidamente ni forzar el arranque. Si el mismo código reaparece, la caldera se apaga al abrir el grifo o vuelve a bloquearse al pedir calefacción, el reinicio no ha resuelto la causa. No retires la tapa para revisar electrodos, ventiladores, bombas, sensores o placas: son intervenciones para un técnico habilitado.
Los golpes, silbidos o zumbidos nuevos también son información importante. Si aparecen antes del bloqueo, si hay olor extraño o si el ruido empeora al calentar el agua, deja de hacer pruebas y pide una revisión funcional y de combustión.
5. Decide entre asistencia, solución provisional o renovación
Cuando no hay señales de peligro pero el bloqueo persiste, la decisión correcta empieza por un diagnóstico, no por comprar una placa o un sensor a partir del código. Pide un presupuesto desglosado que indique desplazamiento, mano de obra, piezas, garantía, comprobaciones de seguridad y puesta en servicio. Un recambio puede ser compatible solo con una referencia concreta y su instalación no debe convertirse en una reparación improvisada.
La reparación suele ser razonable cuando la caldera no es muy antigua, la avería está claramente identificada, hay repuestos y el coste queda justificado frente al estado general del equipo. Conviene comparar con una sustitución cuando acumula bloqueos, tiene fugas, presenta problemas recurrentes, consume más de lo esperado o el repuesto es caro o difícil de conseguir. No es posible prometer un ahorro fijo con una caldera nueva: hay que valorar potencia, demanda de agua caliente, aislamiento, radiadores, evacuación de humos y condiciones de la vivienda.
Para una renovación, solicita una oferta de instalación de caldera de condensación que incluya retirada del equipo antiguo, adaptación de conexiones y evacuación, puesta en marcha, documentación, garantía y explicación de uso. La potencia debe calcularse para la vivienda y el consumo de agua caliente, no elegirse solo por una cifra comercial.
6. Si la reparación se retrasa
Para mantener una estancia habitable, un radiador eléctrico puede servir como medida temporal en una habitación, pero no sustituye la reparación de la caldera. Comprueba que la potencia contratada y el circuito eléctrico pueden soportarlo, conecta el aparato directamente a una toma en buen estado, mantén distancia con cortinas y ropa y no lo cubras ni lo dejes encendido sin vigilancia. No uses braseros, barbacoas, cocinas u otros aparatos de combustión para calentar la vivienda.
Para el agua caliente, un termo eléctrico provisional o un calentador de punto de uso solo es razonable si un profesional confirma la potencia disponible, la ubicación, las conexiones y el plazo previsto. Una compra rápida puede resultar incompatible o más cara de lo esperado.
Si hay bebés, personas mayores, enfermas o especialmente sensibles al frío, indícalo al solicitar asistencia y concentra el calor en una estancia segura. Mantén las precauciones eléctricas y evita soluciones de combustión dentro de casa.
7. Qué llevar a la visita técnica
Prepara el código de error, fotografías del manómetro y de la fuga si la hay, historial de reparaciones, antigüedad aproximada, facturas de energía y síntomas precisos. Explica si el fallo aparece con agua caliente, calefacción o ambos. El técnico debe estar habilitado para intervenir en la instalación correspondiente y, cuando proceda, revisar combustión, evacuación de humos, estanqueidad, presión y funcionamiento antes de dejar el equipo en servicio.
Un detector de monóxido puede añadir una capa de aviso en la vivienda, pero no corrige una mala combustión ni sustituye el mantenimiento y la revisión profesional. La prioridad es recuperar agua caliente y calefacción sin convertir una comprobación básica en una fuga, una inundación, una sobrecarga eléctrica o un riesgo de intoxicación.
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